martes, septiembre 16, 2008

PRIMER PASEO POR MELK.





Subimos directos a ver el monasterio pero nos quedamos en puertas, estaba cerrado ya al público, sólo pudimos acceder a los patios y jardines, así que dejamos el asunto pendiente para el día siguiente. Uno de los momentos que recuerdo con más cariño es el paseo que hice por las calles de Melk yo sola. Pedro se quedó en el hotel y aprovechó para darse una duchita mientras que yo que ya iba por adelantado, decidí escabullirme y cotillear las tiendas y escaparates, pero sobre todo la gente que iba y venía, la mayoría turistas. Melk tenía vida en sus calles, muchas terracitas, bastante ambiente. Ligué y todo, pero como no hubo manera de entenderme con el susodicho en cuestión que me hablaba en alemán, pues nada, le hice comprender que su amor era imposible y seguí ruta, jajajajaja, cosillas que pasan.

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